Nunca pensé que escribiría un blog pero, aquí estoy, tratando de imaginar cómo me gustaría leer uno. Éste lo creo para aprender quien soy, para construirme y para escribir todo aquello que no digo, por temor a que nadie lo quiera escuchar. Pensé llevar un diario, pero que tiene eso de divertido si nadie lo lee?. Intentaré ser constante, cosa que no soy, y trataré de ser clara, cosa que tampoco soy.
martes, 1 de febrero de 2011
Viéndolo bien, solo buscamos desesperadamente formas de desconectarnos, de retirar de nuestra vida el contacto. Increíblemente no soportamos la idea de interacción humana, nos abruma la conversación inexistente, nos abruma romper las barreras de hielo que existen entre nosotros, las que son creadas por nosotros mismos. Por eso nos hacemos casi adictos a todo aquello que nos permite aislarnos, que nos permite dejar de mirar y escuchar... Detestamos el transporte publico, dormimos mientras lo usamos, dejamos de compartir la música, cada uno viaja con su propia música, es en muchas formas deprimente; nos volvemos entes, que a pesar de su cercanía, estamos muchas veces hacinados en el metro, no se ven, no se escuchan. La verdad más triste de todo esto, es que en el fondo, estamos desesperados por contacto, por relaciones humanas, por relaciones que dejen a un lado nuestras relaciones virtuales, que creamos solo por nuestra imposibilidad de mantener las primeras, por nuestra ineptitud a la hora de querer, pero que no nos llenan, que nos hacen estar cada vez más vacios, y tenemos más relaciones, pero no sabemos mantenerlas, estamos llenos de contactos virtuales, tan parecidos a la realidad que duele increíblemente la pequeña diferencia.
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Cuando yo ya lo he dicho todo... te toca hablar a tí