domingo, 25 de abril de 2010

Amor de heladero


Frutilla y melocotón, con mi helado de mentiras por favor.
Que no estén muy maduros, para que me dejen sentir el sabor amargo del engaño.
No me de cuchara, que puedo tragármelo entero solita.
No se atreva a echarle ninguna salsa, ni chispas ni nada... él resplandece sin necesidad de nada.
Si desea puede dármelo de a poco, pero no sé preocupe que de cualquier forma va a ser doloroso.
Le advierto que después de acabar con él ya nada volverá a ser como antes, y nunca confiaré de nuevo, pero si está seguro, démelo que lo puedo resistir.
Le ha quedado precioso, se ve delicioso... lastima que este sabor no llene nada y que se olvide fácil, que sea perfecto cuando no se sabe que es de mentira y que cuando al fin lo descubres te duela tanto el estomago que no te crees capaz de probar bocado por mucho tiempo.
Yo prefiero el helado de otros sabores, como el insípido pero tranquilizador silencio, o la picante espera, el rico y doloroso sabor de la verdad, de esa verdad pura que aunque no guste al principio refresca al final.
le recomiendo que la próxima vez piense antes de llenar mis ansias con mentiras y mire si no es preferible quemarme con un poco de verdad.

jueves, 8 de abril de 2010

El dolor de ser la que no siente...

La personalidad, esa tan sobre valorada característica de la humanidad, es una mezcla de actuaciones y pensamientos que cada persona no controla. Durante toda nuestra vida vamos formando nuestra personalidad y la podemos cambiar a nuestro antojo, pero hay cosas que no funcionan por libre albedrío y que dependen más de lo que vives, de las personas que afectan tu entorno y de ese no sé qué que algunos llaman esencia. Esa personalidad decide como vamos a actuar y que opiniones vamos a emitir frente a las situaciones que diariamente enfrentamos y también define como nos relacionamos con las demás personas.

Es muy tal vez muy difícil asegurar algo acerca de la personalidad de alguien cuando todos los humanos estamos siempre cambiando, pero hay constantes que se pueden dibujar y buscarles razón de ser. Yo soy una persona que evade. Que evade las responsabilidades, los retos, sus pensamientos y sus sentimientos y soy casi perfecta haciéndolo. He encontrado la manera de no sentir en el momento preciso, de dejarme a un lado para que lo que pasa no me afecte, en el momento, porque si fuese de otra manera yo no sería capaz de vivir con toda esta gente loca que tengo al rededor. Todo empezó con mi mamá, de la que saben es muy rara conmigo, cuando mis papás se separaron yo me convertí en su apoyo, una niña de siete años siendo el apoyo de una mujer inestablemente deprimida y llena de rabia... Ahora que lo pienso fue difícil, pero poco a poco aprendí a vivir con ello, con la presión de saber que decir cuando te cuentan mil cosas horribles de tu familia, de tu papá, que tal vez no estas preparado para saber... Yo me sentía una adultita, pero jugaba montones  con muñecas y lo hice mucho tiempo... porque yo no queria serlo, yo no quería tener que pensar en lo que pasaba, yo prefería inventarme mil historias y vivir en mi mente una vida paralela. Después llegó la esposa nueva de mi papá, con un temperamento y un carácter impulsivo y agresivo... las peleas eran constantes y como yo era la única que podía hablar con ella llegue a hacer que se contentara yo. Era simple... solo tenía que encontrar un tema de conversación, totalmente diferente a la situación que le causaba estrés y hablar con ella acerca de eso  hasta que se le pasara la rabia, hasta que la aplacara o hasta que la disimulara y la situación fuera solucionada. Lo único difícil era encontrar el tema. Para poder hacer esto yo tenía que suprimir todo sentimiento y concepción propia acerca de la situación en cuestión y observar... todo. Así me fui acostumbrando a manejar todas las situaciones... evadiendolas.  

Pero últimamente se me hace más difícil manejar las cosas así, ahora simplemente vuelvo a lo que hacia cuando era niña, pienso en mi vida paralela y en todas las cosas que yo podría decir si alguien quisiera escucharlas. Últimamente se me hace más difícil fingir y evadir, se me hace un poco más imposible. Y mi vida paralela esta siendo menos visitada, esta vida, la de la gente real, es demasiado complicada como para evadirla por completo. Yo no sé que vaya a pasar conmigo y con la forma en la que me relaciono con el mundo, yo no sé si los rasgos evasivos que yo le imprimí a mi personalidad me van a seguir y no sé si hacen ya parte de mi esencia, de esa parte que no se puede cambiar o explicar, pero estoy segura que hay algo que esta cambiando y que no puedo explicar y que las relaciones interpersonales que tengo ahora por ende, van a cambiar también, esperemos a ver si les gusta este nuevo yo que esta creciendo dentro mío!. 


 

sábado, 3 de abril de 2010

Despierta pequeña, tengo algo que decirte. 

He decidido no tratar más.

No creas que no he notado la distancia que hay entre las dos, no creas que no puedo agarrarla con mis manos y hacer mariposas con ella.

No creas que no me he dado cuenta de tu desilusión, de tus ganas de devolver el daño que el tiempo ha hecho en mí, pero es imposible, ya no queda nada.

No creas que la magia se ha esfumado, que yo he acabado con ella, simplemente, tu magia y la mía ya no son la misma, ya no puedes sentir la mía, y por mucho que te ame no puedo entender la tuya.


Entiende pequeña, que no es culpa de nadie... fue mucho lo que tuve que dejar a un lado para poder encontrarme, todavía no lo hago... pero lo intento, y cada intento nos aleja más, y la pequeña cuerda que nos une cada día pierde más hilos, no tires más, yo tampoco lo haré.

No puedo creer que este es el final, espero no lo sea, pero si es un hasta luego, porque esta brecha es insolventable, es necesario hacerla más honda para poderla llenar de nuevo. 

Tal vez, con el tiempo, puedas olvidar lo que fui y puedas amar a esta nueva huésped que ocupa mi antigua piel, esta que ya no se sorprende tan fácilmente y que ha perdido las ganas de buscar, que solo se contenta con encontrar.

No llores, que yo tampoco lo haré, sigue durmiendo que yo te cantaré.

jueves, 1 de abril de 2010

Lo que el apuro le hace a las ideas

A veces las tareas del colegio impulsan mi imaginación y termino haciendo cosas relativamente buenas que me gustaría mostrar y que buena cosa hacerlo aquí, en mi rincón de palabras. A principios de noveno escribí este "ensayo" acerca de la libertad y verán que aunque hay una idea que entrelaza algo pasa: pues se acaba la clase y tengo que entregar... Espero les guste!

La libertad de elegir

Nacer libre, vivir libre, morir libre. Aunque debería ser el ciclo de la vida, dificilmente se cumple con la primera. Desde que naces estas predestinado a tener una vida grande, todos esperan cosas de ti, que seas un crío hermoso, que aprendas a caminar, a hablar, como lo hicieron tus hermanos o tus vecinos, que seas un niño obediente, que te vaya

bien con tus estudios, que estudies una carrera, que formes una familia y que con el trabajo de tu vida pagues una tranquila vejez.

Si alguien alguna vez desea ser diferente, será inmediatamente señalado, maltratado, e intentarán regresarlo a ese "buen camino" que todos debemos seguir. Te dicen como comportarte, que comprar, que usar, hasta que cuerpo tener. Y este don, este derecho y este valor no se toma en cuenta, nunca, si alguien alguna vez tiene que definirse en algún valor nunca se define como una persona libre, soy amable, cariñoso, pero rara vez soy libre. Y aunque en esta sociedad estemos atados de mente y cuerpo, y aunque todos los días atropellemos la poca libertad que tiene el otro, debemos recordar que siempre podemos estar peor.

Y puff, se acaba la clase y no digo nada, y termino con esa idea azul que es la peor forma de terminar cualquier cosa... lo que el apuro le hace a las ideas.