No sé cuando comenzó todo esto, no sé cuando me di cuenta que me gustan esos momentos, pero los seguiré buscando y hasta puede que les comparta algunos.
Empecemos con este:
Todo había terminado, la carrera, el estudio, todo, ya podía estar tranquila. No tenía música, entonces me dediqué a mirar por la ventana, para no dormirme. Era de noche y no había mucho para ver, sonaba un vallenato de esos que me gustan, pero sólo podía escucharlo en las paradas, el resto del tiempo, el ruido del carro me lo impedía. El colectivo se detuvo en un semáforo, en ese que siempre está en rojo antes de llegar al zoológico, y ahí estaba él, un hombre un poco flaco, que se sentó en el suelo, ahí en la acera; yo lo miré hasta que se dio cuenta que lo hacía, pero en vez de retirar mi mirada, lo seguí haciendo hasta que sonreí, y él me sonrío de vuelta, y el semáforo cambió, y yo seguí mirando por la ventana, pero ahora con una sonrisa interminable en la cara.
esos momentos dan esperanza, de que no estamos tan jodidos, de que todavía podemos ofrecer una sonrisa a un extraño de que nuestra parte humana aún tiene algo de buena.. excelente lo que haces que a veces lo que uno más necesita es la calidez de un extraño!
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