viernes, 2 de julio de 2010

Las veces que intentarlo no es suficiente

Me gusta mojarme el pelo, y pintarme las uñas, me gustan los aretes y los vestidos, pero sobre todo me gustan tus manos en mi piel, tus besos en mis labios, tu piel y mi piel. Me gusta tu sinceridad explosiva, tu forma de mirarme, tu ternura y tu dureza. Me gustas, cuando estas conmigo... cuando me haces saltar la cerca. Me gusta lo que siento cuando estas, cuando te vas.
El tiempo es la atadura más grande, la rutina la más peligrosa, la monotonía un castigo, el fastidio el lapso del olvido, la falta de amor... mi común denominador.
Cargo una roca por corazón.
Noto que no me quedan más sueños, que me he llenado de metas pero que ya no sueño nada, ni quiero ser feliz.
Suelo apegarme a aguas peligrosas, a aguas pasajeras, pronto dejaré de hacerlo, viviré conmigo, y ya.
Quiero un avioncito de papel, que me lleve lejos de aquí, siempre he sabido que este no es mi lugar, no es mi ciudad ni mi gente, no es mi país. Yo sé que aquí no pertenezco y que estoy de paso, que esta no es mi casa y que por más cosas que tenga aquí, en realidad nada me amarra. Yo sé que ando de paso por la vida de los que acompaño y que por eso nada va más allá, por eso la imposibildad de querer y las ganas de no hacerlo, porque no me voy a quedar. No sé cuantos años me queden aquí, ni cuantas oportunidades voy a tener de arruinar todo, pero quiero que no esperen nada de mí, porque nada puedo darles, porque yo soy un ave que vuela sola, que sufre sola y que se traga cada cosa que no dice. No me quieran que no puedo quererles, no me extrañen que no puedo volver, no me pidan nada... No traten de entenderme, cuando lo intenten, ya no estaré aquí, y no, no sé volar.

1 comentario:

  1. Wow. Me tocaste, y mucho, con esto. Te sentí muy dentro y se me aflojaron un poco los lagrimales. Entiendo, entiendo tanto...

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Cuando yo ya lo he dicho todo... te toca hablar a tí