miércoles, 13 de enero de 2010

Una pobre y barata imitación

Hace ya bastante tiempo, casi dos años, venia trabajando en un cuadro, una imitación barata del maravilloso y a primera vista sencillo Miro Garden que no pude evitar pintar, pero que una vez comenzado me trajo más problemas que satisfacciones. Yo solo soy una simple amateur, que intenta liberarse un poco a través de la pintura y por estúpida mi cuadro resulto siendo todo un desastre. Primero se craqueló hasta que no pudo más(no pudo más porque no seguí pintando sobre la pintura craquelada), después el fondo estaba tan mal que tuve que repetirlo, en pocas palabras tuve que hacer de nuevo todo el bendito cuadro unas cuatro veces. Era el trabajo más frustrante que podía tener pero aún así, no sé porqué, tenía una necesidad patológica de terminarlo, de acabar y sentirme feliz por no tener que poner mi pincel de nuevo en él.

Pero no lo fue, hoy lo terminé, y me siento tan rara, tan vacía, como que ya no tengo nada que hacer aquí, como que soy un fracaso porque aunque quedo bien, no es ni remotamente parecido al verdadero.

Ya no sé que es lo que espero de esto, de cualquier cosa que hago y no sé porque me invade hoy esta tristeza tan grande. Tal vez es porque me doy cuenta que en estos dos años no es mucho lo que he logrado y si es mucho lo que he dejado iniciado, es que tal vez ser buena no sea la mejor manera de seguir viviendo, tal vez mi forma de ser no es compatible con lo que el mundo espera que cada mujer sea. Tal vez sea yo quien se equivoca y quien tenga que dar un paso al frente y dejar que la corriente se la lleve, como he visto se ha llevado a muchos.

Es que aún con meses de descanso siento que esta responsabilidad va a acabar conmigo y que no voy a sencillamente poder hacer nada, quiero gritar por ayuda pero tal vez sea hora de dejar de pensar en lo que los demás pueden darme para concentrarme en lo que yo necesito de mí.

Tal vez terminar este cuadro pudo ser una ventana nueva para mí, pudo ser ese tan mencionado cierre, tal vez el termino de mi frustración y mi infelicidad, para dar la bienvenida a una vida un poquito más feliz, tal vez todas esas horas que le dedique a Miro y a su difícil obra me ayuden a superar la soledad patológica y pueda continuar este camino sin alejar a las personas de mí.

Lo siento Miro, pero tu obra acabo con mis ganas de copiarte algo más, tal vez Van Gogh sea algo más apropiado para esta melancólica y desordenada pintora amateur, tal vez la próxima vez no me abrumes con tu complejidad y tus felices cuadros, pero esa próxima vez esta muy muy lejos de aquí.

Para terminar quiero contar al publico presente una de mis más grandes satisfacciones de vacaciones, vencí uno de mis miedos y este fue el ultimo año que pise sin saber montar bicicleta! Ahora puedo ver el mundo a dos ruedas, y así tal vez encontraré un poco de la paz que tanto ando buscando.

Ya no estoy tan triste... Las personas deberían hacer esto más a menudo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Cuando yo ya lo he dicho todo... te toca hablar a tí