miércoles, 23 de junio de 2010

Sólo a veces... déjate llevar

Me encantan los momentos extraños con extraños... son la mejor parte de mi vida, y cuando tengo ánimos suficientes los busco. Creo que todo comenzó cuando me di cuenta del efecto sonrisa, del efecto mirada larga, del efecto risa compartida. No sé porque me paso la vida buscando esos momentos, encontrándolos, manteniendo relaciones pasajeras con extranjeros de mi vida. Creo que es por lo mismo, por la magia del momento, por la poca posibilidad de un reencuentro. A veces me gusta contarlos, otros me los guardo para mí. A veces no los encuentro y mi soledad de transeúnte no se ve interrumpida, otras veces, comparto momentos para el olvido con extraños, en salas de espera, en filas, en buses, en todo lo pasajero.
No sé cuando comenzó todo esto, no sé cuando me di cuenta que me gustan esos momentos, pero los seguiré buscando y hasta puede que les comparta algunos.
Empecemos con este:

Todo había terminado, la carrera, el estudio, todo, ya podía estar tranquila. No tenía música, entonces me dediqué a mirar por la ventana, para no dormirme. Era de noche y no había mucho para ver, sonaba un vallenato de esos que me gustan, pero sólo podía escucharlo en las paradas, el resto del tiempo, el ruido del carro me lo impedía. El colectivo se detuvo en un semáforo, en ese que siempre está en rojo antes de llegar al zoológico, y ahí estaba él, un hombre un poco flaco, que se sentó en el suelo, ahí en la acera; yo lo miré hasta que se dio cuenta que lo hacía, pero en vez de retirar mi mirada, lo seguí haciendo hasta que sonreí, y él me sonrío de vuelta, y el semáforo cambió, y yo seguí mirando por la ventana, pero ahora con una sonrisa interminable en la cara.

martes, 22 de junio de 2010

All I can do is follow the tracks of my tears????

Descubrí algo... llorar no soluciona nada. No sirve para nada, no se lleva el dolor, no desahoga, no sirve de nada. Llorar está sobre valuado porque en realidad solo hace que te duela más. Sí, así muchos digan lo contrario, así yo haya dicho lo contrario, la verdad es que no, no funciona cuando uno se quiere sentir mejor, es todo lo contrario. Agranda las cosas y llorar por dos horas seguidas por algo que te pasa no es posible, entonces traes a colación todas las malditas cosas que no están bien... y se te vuelve la vida un mar de lagrimas. Y eso no es lo peor... lo peor es lo que viene después. El dolor de cabeza, que te recuerda lo estúpida que eres por llorar tanto tiempo por tan poco... las nauseas y el sueño interminable con malos sueños... no de los divertidos que quieres seguir soñando.
Pero es difícil no llorar, y es más difícil buscar otras formas de dejar de estar triste... pero llorar, llorar definitivamente apesta.


jueves, 17 de junio de 2010

Llamame loca, pero quiero seguir soñando

En estos días me enfermé y pasé bastante tiempo en la Eps siendo succionada por agujitas pequeñas para ver si estaba bien o no. Los procedimientos duraron poco la verdad, pero perdí varios días en la sala de espera. Y no me voy a quejar... porque no sirve de nada, pero si quiero criticar un rato a los involucrados en ese paseo que tienen que vivir todos los que no estan bien. Primero estan los cajeros, que no quieren estar ahi y tratan a pacientes desorientados como si debieran saber todo. Luego estan los doctores, que tampoco quieren estar ahi, que simplemente se dedican a mantener conversaciones de un solo lado con un computador, que se estan llendo desde el momento en el que llegan y que impacientes llaman a sus pacientes a citas cortas en las que se te olvida hasta que tienes porque te preguntan con tanta ansia, como si desearan que salieras inmediatamente. Y las enfermeras... ellas tampoco quieren estar ahi. Y entonces, quien si quiere? yo creo que nadie, por eso es un ambiente hostil y lleno de trabas en el que hasta la señora de la tienda vive de hacer mala cara. Y a esto se tiene que someter todo el que quiera ser atendido, a ser tratado como un cliente más y a esperar... y esperar. Es que por más paciencia que se tenga la espera es casi insoportable, porque pueden ser varias horas en unas salas de espera no muy confortables.
El sabado alguien me dijo que le daba pesar ver como funcionaba el sistema de salud en nuestro país, yo le dije que a mi también. Lo que no le dije fue que yo ansiaba entrar en él.
Porque si, yo quiero ser doctora, pero no de esos, que estan aburridos trabajando, yo quiero ser una doctora maginifica, feliz de atender a sus pacientes, que no tenga que cumplir un horario extricto con ellos.
Y si para ser la doctora que quiero ser tengo que ganarme tan poco como un trabajador normal, pues que sea asi, porque yo no quiero tener dinero si no tengo felicidad laboral.
Y llámame soñadora, pero yo quiero cambiar el sistema de salud, para que sea más fresco, más sencillo, y que la gente pueda acceder a él sin tener que estar en una fila 30 minutos y en una silla 3 horas...

Y si, y quiero cambiar el mundo, quiero un mundo mejor para las personas, para que no sufran tanto, y quiero que tengan todo lo que merecen, y algún día lo voy a lograr... algún día seré quien cambie lo que por costumbre ha estado tanto tiempo mal.

jueves, 3 de junio de 2010

Escucha el silencio, escucha como grita

No puedes. Es así de simple. No.
Tienes que tener claro que tus limitaciones son más grandes que tus libertades, tienes que tener claro que por más que quieras, no puedes.
No puedes cumplir con las expectativas tontas que todos tienen de ti.
No puedes justificar todos tus actos.
Tienes que entender que no puedes aceptar todos los golpes que decide darte la vida, ni las bofetadas que te proporciona la gente.
No puedes estar siempre a la defensiva, ni puedes confiar totalmente.
No puedes permitir al mundo que te lastime, pero no puedes dejarlos afuera.
Tienes que tener claro que los ojos no te dejan ver lo que hay realmente debajo, que las apariecias engañan y que todos tienen malos pensamientos, no eres la unica.
No puedes ganar en todo, a veces tienes que perder.
No puedes rendirte, ni dejar de luchar, ni tomar tus fracasos como simples momentos, debes aprender todo lo que puedas de ellos, sin llorar... no has perdido nada.
Debes querer, pero con precaución, la gente esta prevenida y muchas veces no quiere que la quieras, no tanto como eres capaz de hacerlo.
Controla tus impulsos, controla tu ira... pero dejala salir de vez en cuando, trata de decir la verdad, no puedes mentir ni fingir siempre.
No puedes seguir todos los consejos que te da la gente, ni los consejos que te das tu misma, permitete escuchar a todos, pero hazle caso solo a aquellos que sientas más cercanos, que te permitan crecer y vivir más.
Nunca permanezcas igual, aprende algo todos los días, valora a quienes tienes a tu alrededor, así no te valoren a ti, recuerda que la gente solo ve lo malo y nunca notará lo bueno que haces por ellos, pero cambia tú, buscale lo bueno a las personas, reconciliate con aquellos que te han herido, no cultives odios injustificados, pero cultiva todo el cariño posible.
Nunca dejes de decir las cosas buenas que tiene la gente, no permitas que el pesimismo llene tus arcas, pero mantente esceptica, para que no te hieran tanto.
Aprende a escucharte, que al final, solo las cuentas que tienes que rendirte a ti misma, son las que importan.


Gracias a todos aquellos que me permiten crecer todos los días, que me dejan ser tonta y gritar mi inconformidad, que se rien de mi y que me dejan reirme, que me escuchan cuando estoy enojada, y que no me dicen nada cuando lloro, a aquellos que me hacen llorar cuando solita no puedo y a aquellos que me permiten luchar para quererlos cada día. Muchas gracias por estar ahí todos los días y por darme esperanzas acerca de la gente... por no dejarme caer en el error dos veces y por permitirme ser yo, así ese yo sea diferente todos los días... Gracias por aceptar mis cambios de humor y mis bipolaridades, mis estupideces y mis inseguridades. Gracias... miles de gracias por cumplir en persona la función de este blog, gracias por escucharme, y por dejarme escucharlos.
Los quiero.